martes, 22 de diciembre de 2009

Una Mirada a la Virgen Con Ojos Humanos

Tomado de alenarte revista

La imagen de la Virgen María. I. Oriente. Por: Virginia Seguí








Niceforo indica en sus textos que la Virgen: “era de talla media, con un rostro alargado, cabellos rubios, dedos finos”, descripción que repite San Anselmo de Canterbury. La opinión de San Agustín, mucho más coherente, pone de manifiesto y hace hincapié en algo que queda patente tras la visualización de las imágenes, sus grandes diferencias y, por tanto, la imposibilidad de dar como verdadera a ninguna de ellas.




La figura de la Virgen tuvo pronto, dentro del mundo cristiano, gran aceptación y el interés por representar a la madre del Salvador fue temprano; tanto los fieles como las altas jerarquías de la Iglesia desearon encontrar algún resto o huella dejado durante su existencia terrenal y/o alguna imagen de ella de autoría no humana; ya que este tipo de imágenes denominadas: aquiropoetas o aquerópitas, eran consideradas importantes para el mantenimiento y propagación de la fe. Conocer y representar la imagen de María se convirtió en una aspiración ya desde los primeros tiempos del cristianismo; como demuestra el hecho de que los primeros ejemplos daten ya de esa primera época.

En Oriente las principales ciudades como Antioquia y Alejandría, fueron evangelizadas por los propios apóstoles, constituyéndose en centros desde los que se propagaba la fe cristiana; según la tradición San Lucas era natural Antioquia; San Pablo y San Bernabé la utilizaron como base para sus misiones. Constantinopla, fundada en el 324 por el emperador Constantino el Grade, fue creciendo en importancia hasta conseguir convertirse en la capital y la ciudad más preeminente del mundo bizantino; a ella le cupo la honra de poseer y conservar el mayor número de este tipo de imágenes, aunque no exclusivamente; pues por ejemplo en Lida, pequeña ciudad de Palestina, se conservaba una columna en la que, al parecer, había quedado grabado el rostro de la Virgen; cuando ésta, en algún momento de su vida, visitó la ciudad y se apoyó en ella, dejando su imagen impresa de forma indeleble, que había conseguido permanecer visible, incluso tras los intentos de destruirla llevados a cabo por Juliano el Apóstata; este tipo de imágenes era considerada por los creyentes como milagrosas. Pero la fe se extendió por todo el orbe y adquiriendo gran importancia también Roma, capital del Imperio de Occidente.





Entre este tipo de imágenes destacan, las atribuidas a San Lucas evangelista; quien, por ello, pronto pasó a ser considerado el patrón de las corporaciones y gremios de pintores. En el año 438 la emperatriz Eudoxia envió, desde Jerusalén, a su cuñada Pulqueria uno de estos iconos o retratos de la Virgen y ésta, al parecer, lo depositó en la iglesia que se había hecho construir dentro de su palacio real.

Teodoro Anagnostes, de principios del siglo VI, cuya obra conocemos gracias a los extractos dictados por Niceforo Calisto Jantópulos en el siglo XIV, es uno de los primeros historiadores que da cuenta de hechos como éste; en algunas iglesias romanas existen otros ejemplos, como la pintura en madera conservada en Santa María de Aracoeli; considerada tradicionalmente como la primera imagen de este tipo que había llegado hasta nuestros días. Aunque actualmente los medios técnicos han permitido determinar que la imagen fue realizada en el siglo XI, por lo que la autoría de San Lucas es totalmente impensable, ya que su vida trascurrió diez siglos antes.



Por otro lado y centrándonos ya en las imágenes realizadas por los hombres, es lógico pensar que los creadores de la imagen gráfica de la Virgen utilizarían las fuentes que estaban a su alcance para que su representación fuera lo más ajustada posible a la realidad. Por un lado debemos considerar las propias de su formación artística, inmersa, sin duda, en las culturas dominantes de la época, la romana ya decadente, el mundo helenístico oriental y la judía propia de la zona donde nació este primer cristianismo. La falta de ejemplos anteriores de similar factura exigieron una integración y adecuación de las realidades existentes y conocidas por el artista, por ello la Virgen pronto será representada con magnificencia imperial y las representaciones imperiales a medida que el cristianismo gane adeptos y poder dentro del Imperio irán incorporando a su cuerpo iconográfico símbolos cristianos en un imparable proceso de simbiosis.















El conocimiento de la Virgen provenía también de los textos en los que se hablaba de la figura de la Virgen, y al no provenir, estas narraciones, de autores contemporáneos, debemos suponer que el autor para describirla utilizaría todos sus recursos, es decir de toda su capacidad creativa tamizada por su propia subjetividad e influenciada, sin duda, por sus intenciones, en las que incluimos la adecuación a los gustos y exigencias del autor del encargo, así como de sus propias creencias; siendo posible, por ello, que, ante la falta de fuentes fiables que describieran la verdadera imagen de la Virgen, se basaran en las escasas imágenes o representaciones existentes y conocidas por ellos; iconos realizados por artistas que nunca vieron el verdadero rostro de María. Niceforo indica en sus textos que: era de talla media, con un rostro alargado, cabellos rubios, dedos finos, descripción que repite San Anselmo de Canterbury. La opinión de San Agustín, mucho más coherente, pone de manifiesto y hace hincapié en algo que queda patente tras la visualización de las imágenes, sus grandes diferencias y, por tanto, la imposibilidad de dar como verdadera a ninguna de ellas.





Ello nos lleva, como afirma Reau en sus estudios sobre el tema, a que la iconografía de la Virgen es absolutamente convencional y que así como los teólogos habían insistido en la fealdad de Cristo, jamás pusieron en duda la belleza corporal (Pulchritudo corporalis) de la Virgen, a la que pronto idealizaron siguiendo las palabras que el Seudo Salomón dirige a la Sulamita en el Cantar de los Cantares: Tota pulcra es et macula non est in te; en consonancia también con la opinión que Alberto Magno expone en su Mariale en la que asegura que: la Virgen era la más bella de todas la hijas de los hombres.

Encontramos, como ya hemos mencionado, imágenes de la Virgen ya en el primer arte cristiano o Paleocristiano; aunque las representaciones conservadas, en ocasiones, son de difícil datación e inicialmente pueden no ser consideradas demasiado claras; siendo posibles dobles interpretaciones; al igual que sucede con la imagen de Cristo.




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Entre estos primeros ejemplos tenemos las mujeres con los brazos levantados en actitud orante o suplicante; que, en ocasiones, han sido calificados como Vírgenes orantes, aunque muy bien podrían considerarse como almas en oración, relacionadas también con La Piedad.

Otro ejemplo de cierta ambigüedad serían las imágenes de mujeres sedentes con un niño sobre sus rodillas; ya que, en este caso, además de a la Virgen bien pudiera tratarse de la representación de mujeres creyentes con su hijo; aunque deberían ser mujeres de cierta categoría, ya proviniera ésta de su posición social o de su actividad como propagadoras de la fe; pues si no su representación no estaría justificada en los entornos en los que se encuentran.




catacumbapriscilas-iiiLas imágenes más claras están datadas ya en período bizantino, donde

encontramos todo un corpus iconográfico de representaciones de la Virgen, que fijarán una estricta tipología convencional que se repetirá y/o evolucionará con el paso del tiempo adaptándose a las diferentes culturas y sensibilidades.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Los Padres de la Santisima Virgen

En la mision que me he impuesto de conocer y hacer que las personas conozcamos mas la Madre de Dios me he encontrado con un texto que narra la vida de la Virgen María escrito por Joaquín Casañ y Alegre, tomado de la pagina http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=2058&portal=0.


«De la raíz de Jessé brotó el Rey David y de la raza de David brota la Virgen Santa, sí, y por excelencia Santa, hija también de varones Santos. Fueron sus padres Joaquín y Ana, los cuales supieron durante su vida agradar a Dios, y lo que aún es más, dieron por fruto sazonado y fruto de bendición a la Santa Virgen María, templo y a la vez Madre de Dios».
     Bellísimas y conmovedoras frases de San Epifanio, que toma la Iglesia para sus rezos en el segundo nocturno de la fiesta del Santo padre de María. Pero si hermosas son estas frases, más enérgicas y terminantes en su belleza son las con que continúa el Santo al poner en mística relación esta santa familia con la Trinidad Santísima:
     «Pues bien, Joaquín, Ana y María ofrecían los tres a la Trinidad, paladinamente, sacrificios en alabanza, pues el nombre de Joaquín se interpreta como preparación del Señor, y en efecto, por medio de él se preparó el Templo de Dios, que es la Virgen. A la vez el nombre de Ana equivale asimismo al de gracia, puesto que Joaquín y Ana recibieron la gracia de que por medio de sus oraciones germinase en ellos tal fruto, logrando tener por hija a la Santa Virgen, pues mientras Joaquín oraba en la soledad del monte, la bendita Ana pedía a Dios recogida en su huertecito».


     Tales son los datos que el Santo escritor nos suministra como tradición cristiana viva y existente entre aquellos habitantes y siglos.
     Pero este matrimonio, encanto de sus convecinos por el ambiente y perfume de sus virtudes, no era feliz por completo, como hemos dicho, en medio de su conformidad y resignación con los decretos del Señor. Ana había sido estéril y la infecundidad era mal vista entre los hebreos y más de una vez había Ana sufrido con resignación los ultrajes de las demás mujeres, que la tachaban de infecunda, como castigo del Señor que no consentía en ella la perpetuación de la raza. Ana sufría triste y resignada aquellos insultos, y llorando, en medio de su conformidad, pedía al Señor que la libertase de aquel oprobio, si tal era su voluntad y creía justa la petición. ¡Que un rayo de juventud alegrara la vejez de ambos, concediéndoles un vástago que perpetuase su familia y trasmitiera su amor al Dios de Jehová que le comunicarían con sus oraciones! Tantas virtudes y conformidad con la voluntad de Dios debían tener el premio de su fe y amor a su Dios, y después de veinte años de esterilidad su recompensa en la plegaria.
     Y el Señor, oyendo las oraciones de la virtuosa Ana, en cuya casa reinaba la soledad de la familia sin más calor que el amor de ambos esposos, mandó sus angélicos emisarios a Joaquín y Ana anunciándoles separadamente que serían padres; he aquí cómo cuenta la Venerable María de Jesús de Ágreda esta profética visión:
     «Pero el Altísimo, que por medio de esta humillación (la esterilidad) los quiso afligir y disponer para la gracia que les prevenía, les dio tolerancia y conformidad para que sembrasen con lágrimas y oraciones el dichoso fruto que habían de coger. Hicieron grandes peticiones de lo profundo de su corazón, teniendo para esto especial mandato de lo alto; y ofrecieron al Señor con voto expreso, que si les daba hijos, consagrarían a su servicio en el templo el fruto que recibiesen de bendición. Y al hacer este ofrecimiento fue por especial impulso del Espíritu Santo, que ordenaba, como antes de tener ser la que había de ser morada de su Unigénito Hijo, fuese ofrecida y como entregada por sus padres al mismo Señor.
     »Ordenó el Altísimo que la embajada de la concepción de su Madre Santísima fuese en algo semejante a la que después se había de hacer de su inefable Encarnación. Porque Santa Ana estaba meditando con humilde fervor en la que había de ser madre de la Madre del Verbo encarnado; y la Virgen Santísima hacía los mismos actos y propósitos para la que había de ser Madre de Dios. Y fue uno mismo el Ángel de las dos embajadas, y en forma humana, aunque con más hermosura y misteriosa apariencia, se le mostró a la Virgen María».
     No menos elocuente y de hermosa manera nos relata la celeste embajada del Altísimo a los esposos, padres que habían de ser de María y cuya anunciación revistió caracteres semejantes a la visita del Arcángel a la Pura Virgen en el momento de la Encarnación del Verbo, y véase cómo nos la relata el Padre Rivadeneyra en la Vida de la gloriosa Virgen María:
     «Perseverando en esta oración, un Ángel apareció a Joaquín que estaba en la majada de sus pastores, y le dijo que Dios había oído sus ruegos, y que tendría una hija que se llamarla María, y sería madre del Salvador del mundo. La misma revelación tuvo Santa Ana en un huerto en donde vivía apartada. Comunicáronlo entre sí, y hallaron que convenía muy bien lo que el Ángel había dicho al uno con lo que había dicho al otro. Dieron muchas gracias al Señor por aquella tan señalada merced, y Ana concibió a la Virgen Sacratísima a los ocho días de diciembre, en que la Santa Iglesia celebra la fiesta de su Concepción. Fue concebida sin pecado original, previniéndola Dios con tanta abundancia de gracia cuanta era razón que tuviese la que era predestinada para madre suya y quebrantadora de la cabeza de la serpiente infernal».
     Doctrina y tradición que confirman San Juan Damasceno, San Eusebio y San Ildefonso con los Padres de la Iglesia en este hermoso relato de la pura Concepción de María, de la que había de ser la Madre inmaculada del Cordero, del Unigénito del Padre, del Jesús esperado, del Salvador del mundo.



     Nueve meses eran cumplidos cuando en el día ocho de septiembre, el Tsiri de los judíos, o sea el primer mes de su año civil, en tanto que el humo de los sacrificios subía al cielo por la expiación de los pecados del pueblo, nace en Jerusalem una hermosa niña, la benditísima María en la casa de que luego hablaremos y describiremos, y que los padres de María tenían en la ciudad santa, cercana a la Piscina Probática y no lejos de una calle, en que el dolor y la horrible tortura del hijo de Dios había de hacer eterna con el nombre de la Vía dolorosa.
     Allí, según la tradición oriental, nació la que había sido concebida pura y sin mancha original, la escogida del Padre, el arca santa que había de encerrar por nueve meses al Verbo humanado, el Unigénito, al Redentor del mundo.
     Día feliz; día en que el sol vio una luz más esplendente que la suya resplandecer pura en aquella inmaculada criatura, cuyo trono había de ser el sol y la alfombra en que posaran sus pies el estrellado manto del firmamento.
     Como presagio del nacimiento del hijo de aquella pura criatura, los criados de Joaquín y Ana entonaron cánticos de alegría, ¡cánticos de alegría que no eran sólo los de la familia, sino los de la humanidad entera que se regocijaba con la venida de la que luego había de ser la del mundo: la fuente de amor y de bienandanza para los hijos de la predicación del Emmanuel prometido!.
La alegría reinaba en la casa de los santos esposos con aquel puro don del cielo, de aquella pura estrella y señora del mundo, que había de ser la bendita entre los ángeles y la adorada Virgen salvadora entre los mortales. Transcurridos nueve días diósele, según costumbre del pueblo de Israel, el nombre que había de llevar, llamándola María (Míriam) que significa Señora en siriaco y Estrella del mar en hebreo; nombre bendito en ambas traducciones; fuente de luz, Señora del mundo, estrella que nos alumbra en la procelosa noche del pecado.

 

jueves, 17 de diciembre de 2009

Porque los católicos conocen tan poco a la virgen Maria.....

Fui criado en un hogar católico con una tia que habia sido religiosa pero por sus quebrantos de salud se habia retirado del convento pero ella a pesar de no llevar habito seguia su vida como religiosa, con ella aprendi a rezar las primeras oraciones que a todo niño debe enseñarse, desde que me acuerdo en la noche se apagaba el televisor que en ese tiempo era a blanco y negro para rezar el santo rosario pero a mi no me gustaba y comenzaba el diablillo a molestar, a sacar la lengua, hacer caras o me iba para la cocina a buscar algo para comer y siempre el regaño o las palmadas no se hacian esperar.

Para la mayoria de las personas que dicen ser católicas rezar el rosario significa algo asi como ir al odontólogo, no mas te imaginas esa fresa moviendose dentro de tu boca y ya estas pensando en una excusa para no ir, lo mismo cuando se menciona la palabra rosario; resulta de todo para hacer. y si fuera solo de los jovenes a quien no les gusta nada de lo que sea religion lo digo porque la mayor parte fuimos y son asi. Dios y la Virgen tienen diferentes maneras de carreriar a sus ovejas para que no se salgan o para que regresen al rebaño. pero eso pasa casi siempre porque hay alguien aqui en la tierra que ora por nosotros puede ser un familiar o alguien a quien ni siquiera conoces, pero debo aclarar que Dios nos da libre albedrio y somos nosotros quien siempre le damos la espalda y hacemos lo que nos venga en gana o lo que el mundo nos mande, pero Dios como el padre de la parabola del hijo prodigo siempre nos recibe con fiesta.

y retomo mi tema porque no conocemos a la virgen, desde mi optica creo que a las familias les falta mucha evangelizacion para que a su vez lo hagan con sus familiares y conozcamos a fondo la vida de la Santisima Virgen María que gracias a ella y por su divina intersesion llegamos a Dios Hijo y  a traves de Dios Hijo llegamos a Dios Padre y Dios Espiritu Santo, por supuesto en la Santisima Trinidad que creemos los que somos católicos y lo profesamos cada que resamos el Credo.


En la Biblia poco se habla de ella y seria de gran ayuda leer libros como Mi Vida en Nazareth y otros documentos de revelaciones a santos y santas que la virgen les ha hecho, para que tengamos una vision diferente y un poco mas humana de la Santisima Virgen María. Esta condicion de encarnados y a la vez pecadores nos hace lerdos a todo lo espiritual y presa de eso fue el Apostol Tomas cuando duro de la resurreccion de su maestro.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Hace tiempo se acabo el tiempo de volver los ojos a Dios

Hola, queridos hermanos en cristo nuestro señor, soy un laico como tú, de fe católica pero me considero mediocre hasta ahora a mis 35 años, cuando con un impulso de la gracia de la Santisima Virgen María me ha motivado a salir de la frialdad espiritual en que la mayoria de los católicos nos encontramos.

Me ha llamado a traves de la Internet, primero con correos electronicos de los Santos Angeles, cuando un tema es de mi agrado o curiosidad aprovecho para realizar busquedas y mas informacion, en esas busquedas de los angeles encontre a la Santisima Virgen a través de testimonios de personas, apariciones aprovadas por la Iglesia Católica y a la vez un deseo de ir a la Santa Misa, y segui buscando en la internet, me he encontrado con un sin numero de paginas y videos.

Ahora desde finales de Noviembre estoy yendo a la Santa Misa todos los dias y me he confesado ya que desde hacia como 3 años no lo hacía, he aprendido que la Santisima Virgen es la mediadora entre Nuestro Señor Jesus y nosotros sus hijos pecadores.

Ahora llegó a mis ojos, ni modo que decir a mis manos porque con la tecnologia hay muchas cosas virtuales entre esas los libros, estoy leyendo mi vida en nazareth en este link lo puedes descargar aquí .

A puesto a que no sabias....

que al niño Jesus le gustaba mucho las carreras, corria por un sendero compitiendo con sus amigos, el siempre ganaba, aunque muchas veces los dejaba ganar a ellos.
La familia de Nazareth vivia en una casa humilde que tenia una huerta y un rosal que perfumaba la casa.
En el libro la Virgen Maria pretende explicar el misterio de la Encarnacion virginal de Jesus y que ella es virgen antes y despues del parto, cosa que rechazan otras sectas.